Luis Caro Figueroa
En febrero de 1991, el insoportable calor porteño, acompañado por una humedad cercana a los niveles de saturación, hacía más tediosa y larga la cuenta atrás de mi baja del servicio militar. Como muchos otros compañeros, no deseaba otra cosa que rescatar mi documento de identidad de manos de la autoridad militar y de ver en sus páginas estampado el tan ansiado sello de la baja. También esperaba aquel momento para armar mis valijas y regresar a Cerrillos, junto a mis padres, a continuar con mis estudios y a disfrutar de mis amigos.
Con dos actos realizados en nuestra ciudad el pasado jueves 15 de diciembre, fue recordado el ex presidente de la República Bartolomé Mitre, al cumplirse cien años de su muerte. El jueves a las 18.30, en calle Mitre y España, se descubrió una placa conmemorativa. El historiador Gregorio Caro Figueroa hizo una semblanza de Mitre. La Comisión de Homenaje invitó a autoridades provinciales y vecinos.
Pocas leyes como ésta pueden acreditar tanta continuidad en nuestra historia. Contradiciendo la arraigada tendencia a despreciar la ley, pocas están en condiciones de exhibir tan alto y extendido acatamiento. La que mencionamos, no fue sancionada jamás por ningún parlamento. Cuando comenzó a regir no había poder legislativo republicano para debatirla. En el futuro, tampoco habrá poder político que, por sí solo, sea capaz de derogarla. Aunque su texto nunca fue escrito y no reconoce autorías personales, admite tantas versiones como paternidades.
Una vez más, estamos atrapados en "el laberinto de la memoria". Otra vez nos sumergimos en el "frenesí de la conmemoración". El que está transcurriendo es, para los argentinos, un año cargado de aniversarios señalados en números redondos y referidos a acontecimientos políticos diametralmente opuestos y antagónicos.
La cocina salteña tiene una marcada personalidad forjada, por una parte, con el mestizaje de las dos principales corrientes que formaron la sociedad criolla: la española y la indígena; por otra, con el gusto de mantener las tradiciones culinarias a pesar de ir incorporando elementos nuevos a la dieta cotidiana.
La vida de Juana Manuela Gorriti fue tan ajetreada y novelesca que amenaza con convertirla en personaje y tapar a los lectores su obra literaria. De hecho, su vida ha sido materia de una novela(1), y su biografía ha circulado oralmente más que sus escritos. Esto, en principio, puede ayudar a conocer su literatura, pero la transformación del escritor en personaje tiene el riesgo de lo no querido (al menos, no querido por ningún escritor): que se priorice su vida en perjuicio de su obra.
Afortunadamente para los altos responsables de la salud pública, mundial y nacional, y para las personas que han hecho de la lucha contra el tabaco y sus perversos efectos una causa digna de todo respeto, quienes se les oponen, es decir, los defensores del tabaquismo y del cultivo irracional del tabaco son cada vez menos. Así también son más pueriles y absurdos los argumentos con que intentan justificar la pervivencia de una actividad que sólo ha servido para acentuar las profundas desigualdades y desequilibrios del tejido socioeconómico salteño.
Pocas horas antes de que la Presidente de la Nación citara en su discurso de ayer a Paul Krugman y al ya famoso post de su blog publicado el pasado jueves en el New York Times, había tenido yo la ocasión de leer el artículo titulado "El euro está matando a la Europa del Sur", escrito por el bloguero Matt Yglesias.
"Es necesario cambiar el sistema de reparto de manera absoluta, que las provincias asuman mayor responsabilidad para recaudar impuestos que hoy recauda la Nación, lograr mayor disciplina fiscal y generar un sistema de premios y castigos que permita dar estímulo a la eficiencia y al buen gobierno, que es lo que es lo que no se advirtió en estos últimos años".